Legumbres en la dieta Paleo.

legumes

Las legumbres nos aportan proteínas, fibras, vitaminas y minerales, y son muy beneficiosas para nuestra flora intestinal. Sin embargo no se consideran paleo y los adeptos a esta dieta no las consumen.
Existen evidencias del consumo de legumbres en las dietas de nuestros antepasados y por tanto formaban parte de la dieta ancestral.
Los ¡Kung San del desierto Kalahari en África y los aborígenes australianos son pueblos cazadores -recolectores que consumen legumbres. También hay evidencias encontradas con respecto a los hombres de Neandertal.
Es cierto que contienen antinutrientes como el ácido fítico y las lectinas, pero estos están presentes en otros muchos alimentos paleo y hay maneras de reducir su contenido.

El ácido fítico, que se combina con los minerales e impide la asimilación de los mismos por el organismo, lo encontramos también en los frutos secos, espinacas y chocolate; alimentos típicamente paleo.
Los herbívoros digieren el ácido fítico y nosotros podemos reducirlo hasta un 70% por medio del remojo y cocinado.
Toleramos cierta cantidad de ácido fítico en la dieta, y las bacterias intestinales producen enzimas que lo descomponen.
Existen evidencias de que incluso poseen efectos beneficiosos: previenen la formación de radicales libres, actuando pues como antioxidantes y favorecen la eliminación de metales pesados.

Aunque las legumbres son el alimento con más nivel de lectinas, este antinutriente está presente en todos los alimentos de origen vegetal. Frutas como el plátano, verduras como las espinacas y especies como el ajo, contienen este antinutriente y no por ello dejamos de consumirlos.
Al cocinar, lo neutralizamos.

Debido al contenido en FODMAPS, un tipo de carbohidratos fermentables, algunas personas tienen dificultad al digerir legumbres y sufren de hinchazón y gases.
El remojo de 12 a 24 horas las hace más digestibles.

En resumen, Paleo o no Paleo, las legumbres no son imprescindibles y podemos obtener sus nutrientes de otros alimentos que no precisan tanta preparación. Pero si nos gustan y las toleramos bien, tomarlas un par de veces a la semana y después de haberlas remojado y cocinado adecuadamente, es una medida totalmente saludable y acertada.